4 ago 2011





Él: sé que no es así.
Ella: pues sabes muy poco.
Él: tu tampoco me has demostrado lo contrario.
Ella: sigue con tu filosofía.
Él: ¿y por qué no me lo demuestras?
Ella: eso es lo que quieres, te lo diré, porque con los gestos tú poco entiendes. Atento, no quiero repetirlo dos veces, ¿quieres que grite? lo haré. Fíjate como empieza y cada gesto en mi cara. A un lado dejo mi orgullo y al otro mi timidez, ¿vale?. Ya estoy harta. Lo vas a oír todo.
Te quiero, sí, no hay día en el que no me levante y no recuerde tu cara ni noche que no duerma soñando con ella.
Te necesito, sí, como el pez al agua, o como lo quieras oír, porque es verdad no hay día que no derrame lágrima, no hay día en el que no te necesite para sonreír.
Te he besado, pues sí, fliparé, pero lo he hecho, apareces en todos mis sueños, que pretendes, ¿qué me quede con las ganas?
Tu matas, pues sí, cada estímulo de mi cuerpo muero tan solo con el rose de tu piel junto a la mía, es así ¿te miento? pues no. Esos ojos, caídos del cielos increíbles y adictos, a donde quiera que mire allí están. Vez,  las ñoñerías que me haces decir, a pesar de lo fuerte que me hago aparentar.
Te amo, pues sí, como Francia la torre Eiffel, bueno, como yo lo hago y nunca nadie hará, cada rasgo de ti, es un razón mas para amarte, ¿cómo vivir a eso diariamente?
Puedo soportar mucho, soy fuerte te veo besarte con una chica y contengo mis lágrimas, soy fuerte porque aguanto tus falsas esperanzas una tras y otra y otra más. Y mira, aguantare el hecho de que no me quieras, lo que no aguantare nunca, jamas, es que me digas, que tu para mí no eres nada. ¿Te ha quedado bastante claro?
Él: Te quiero.