7 oct 2011
El sudor se desliza por mi cara, mis muslos, mi abdomen… las palpitaciones se vuelven cada vez más intensas mientras tú vacilas al tocar mi cuerpo y mis labios. Tus besos son delicados y un poco reacios a besarme con pasión. Nuestro cuerpo desnudo se presenta mientras tú y yo respiramos al unísono. Yo te miro y tú cierras los ojos dándole paso a un suspiro que sale desde tus adentros. Vuelve el viento a infiltrarse por el 0,3 mm de distancia entre nuestros cuerpos, arrestando el sudor de nuestros cuerpos y produciendo un leve y quebrado frío. Tus manos me tocan y pareciera como si ya fuera un territorio antes conquistado, ya sabe mis lugares más sensibles, mis cicatrices de nacimiento, mis lunares… Bajas más allá de mi cintura, dónde todo está más húmedo y palpita como mi corazón. Mis piernas se mueven y el lugar de mi sexo parece no tener control de sus húmedas cavidades. Te conviertes de repente en un capitán de navegación y navegas por medio de mis piernas haciendo producir pequeñas tormentas eléctricas en todo mi cuerpo. Eres humano, eres animal salvaje, eres pasión, amor y sabiduría. Eres navegante de mi cuerpo, jinete de mis curvas y dueño de cada parte visible y no visible de mí ser. Eres el ser creado, el ser enamorado, la persona que se ha apoderado de cada latido, de cada suspiro secuestrado en mi esternón y de cada verso impregnado en mi almohada.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario