Durante toda mi vida he entendido el amor,
como una especie de esclavitud consentida. Pero esto no es así. La libertad solo existe, cuando
existe el amor. Quién se
entrega totalmente, quién se siente libre, ama al máximo. Y quién
ama al máximo se siente libre. Pero en el amor, cada uno de nosotros es
responsable por lo que siente y no puede
culpar al otro por eso. Nadie pierde a nadie, porque
nadie posee a nadie. Y esta es la verdadera experiencia de la libertad.
Tener lo más importante del mundo,
sin
poseerlo...

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